Occidente en decadencia: El desigual y fallido sistema carcelario

Las cárceles existen hace miles de años cómo una forma de mantener contenidos a divergentes, asesinos y esclavos. En los imperios de la época medieval se usaban para tener en constante vigilancia a los enemigos así sacándoles la máxima información posible dónde luego fusilarlos o puestos como carnada, pero con el renacimiento y posteriormente la revolución industrial se empezó a reformar enormemente estos sistemas de encarcelamientos, y se salvaguardó la integridad de las personas, ya las cárceles eran exclusivamente para quienes habían cometido alguna injusticia que ponía en peligro o violentaba a más personas. Pero si observamos, en la actualidad las cárceles en ciertos pases de occidente se han vuelto un negocio lucrativo para muchas empresas, porque al tener acuerdos que les permitan usar a los presos para que hagan sus productos, se evitan el tramite y los gastos de contratar personas libres.

En contexto, según las constituciones de múltiples países las cárceles en este siglo son una manera de reformar a las personas que han cometido algún delito ya sea de leve a medio, con el fin de potencialmente cumplir una condena especifica logrando que estás personas cuándo salgan encuentren los mecanismos que los reintegren a la sociedad, pero lo cierto es que el ecosistema de justicia junto con una burocracia fría vuelven al encarcelamiento inconsistente y poco funcional. Esto puede verse en los países latinoamericanos específicamente, dónde todos los presos están combinados entre sí, sin una separación notable de delitos, sin aplicar los reglamentos que ayuden a estás personas a reformarse de verdad, hay algo que los sistemas judiciales deberían ver con lupa, y es que al no existir separación de delitos y programas de adoctrinamiento para la reintegración social, la mera existencia de las cárceles para las personas con delitos leves pierde total sentido, es más, al carecer de un real control y seguimiento, estás personas suelen ser reclutadas por individuos que han cometido delitos extremadamente grabes para armar organizaciones delictivas dentro de las cárceles a base del amedrentamiento tanto físico como psicológico ¿Cómo puede esto ayudar a quiénes han sido encarcelados injustamente o tienen delitos determinados como sutiles? No puede, no lo hace, no ayuda para nada. Aquí entra una realidad, la mayoría de las personas encarceladas son personas de clase baja, o que vivían en extrema pobreza, mientras que la gente con riquezas y poder son llevadas a cárceles que parecen habitaciones lujosas de los hoteles más caros, son separados del resto de la población carcelaria, esto quiere decir claramente que la justicia no funciona para todos y algo va mal con hacer cumplir la ley, si alguien cometió un delito grave, ya sea violación, hurto masivo o asesinato debería caerle todo el peso de la ley, y claramente a estás personas deberían privarles de la libertad absoluta sin importar la cantidad de dinero, poder o influencia política que tengan, pero la realidad es opuesta a eso porque al parecer los políticos que roban miles de millones de dólares y son capturados viven como reyes detrás de rejas excusadas, pero si eres un ciudadano de a pie y cometes un delito leve es muy probable que te hundas junto con personas que han cometido delitos peores, porque cómo recalco múltiples veces, hace falta una reforma de justicia global, porque la justicia sólo funciona y siempre está a favor de las personas que tienen dinero.

Hay millones de personas presas en el mundo, algunos de ellos presos políticos, por trasmochas de los abogados inmorales, y la gran mayoría llevan consigo delitos leves sin contar con un programa que realmente les permita cambiar esos hábitos del robo para que encuentren un camino de vuelta a la sociedad. La desigualdad está a la orden del día, porque mucha gente que comete delitos pero tienen dinero a menudo se salen con la suya por el simple hecho de pagar las mejores defensas e incluso sobornar a la justicia que de por si ya es débil. Hacen falta implementación de leyes y estrictas enmiendas que permitan equidad judicial, o los separan por delitos para evitar conflictos y la creación de organizaciones delictivas o sino el sistema carcelario seguirá viéndose como ciudades colapsadas llenas de desesperanza. Hay algo claro, el dinero no debería ser un impedimento para que las personas de altos cargos vayan a la mismas cárceles que la gente pobre. Hay que luchas y concienciar para una justicia sin clasismo.

Publicado por Néstor Est.

Escritor, Geek, humanista, amante del arte contemporáneo, ciencia y astronomía. Con conocimientos absolutos en diseño audiovisual, cloud computing, fundamentos de marketing y economía.

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