Inteligencia Artificial: La guerra fría computacional por la ética digital hegemónica

Con la llegada del internet de las cosas y con avanzados lenguajes de programación que casi parecen darle conciencia a los sistemas informáticos y a los objetos eléctricos, cada vez más se profundiza una discusión, más que eso un dilema que viene acompañado con algo de desconcierto y distopia ¿Cómo hacemos para que las inteligencias artificiales tengan un comportamiento optimo y no traigan consigo los prejuicios humanos? Todas las creaciones humanas están hechas a imagen y semejanza del hombre quién las creo, y cuándo hablamos de crear una sistema de interconexión algorítmica no es distinto, para poner en contexto nos referimos a que la conciencia digital que se crea está hecha con una semejanza moral y ética del creado, por lo tanto esto puede claramente crear un descontento sistemático, porque hablamos que ya hay sistemas inteligentes que traen consigo el racismo, la xenofobia, la homofobia y misoginia de sus programadores, por lo tanto excluyen de servicios a una inmensa cantidad de personas.

Uno de los ejemplos de discriminación por racismo vino dado por Apple, precisamente de los dispositivos iPhone que no reconocían o entraba en conflicto exclusivamente con las personas negras, que a más del 50% no le desbloqueaba el teléfono a la hora de poner el reconocimiento facial, claramente este tema parece ya arreglado, pero esté es un claro ejemplo de qué ocurre cuándo el programador sólo se enfoca en hacer sistemas pensando en él mismo y en su entorno, y no en el resto de entornos globales.

Todo esto ha entrado en conflicto por el hecho de que ya estamos en una era dónde cada vez más los trabajos tradicionales son remplazados por máquinas automatizadas, que esto podría simplificarse si se ve con simples miradas pesimistas como una inmensa pérdida de plazas de trabajos, y se lleva razón, pero es que por otra parte, vendrá otra generación de trabajadores, dónde ya no tengan que manejar tractores o arar la tierra, sino más bien tendrán que programar para que las máquinas lo hagan, y el tema es que cada digitación va ha estar dada por quién la introduce de acuerdo a su ética.

Desde las grandes potencias, hasta los programadores amateur de juegos para plataformas online, todos entran en disputa cuándo se trata de que tipo de principios tendrían que llevar las inteligencias artificiales, y para suerte o desgracia empresas y proyectos como Neuralink, buscan la entrada amigable de estos nuevos tipos de tecnologías con las personas. Pero lo interesante es que a pesar de todo este tipo de corrientes de pensamiento hay una que podría dominar y depende de nosotros, y es la conciencia algorítmica de la neutralidad, haciendo que la programación este basada en acuerdos internacionales que respeten los derechos humanos y sus decisiones, en la identificación de patrones para adaptarse a los distintos tipos de personalidades y realidades, y en la regulación para un mundo digital pensante sin conflictos con los humanos.

Publicado por Néstor Estm

Escritor, Geek, humanista, amante del arte contemporáneo, ciencia y astronomía. Con conocimientos absolutos en diseño audiovisual, cloud computing, fundamentos de marketing y economía.

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